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sábado, 3 de diciembre de 2011

Estoicismo

Curiosa cosa es que'n juventud
no sienta un hombre aún con energía
llevarle un gran placer como solía,
ni verse acarrear por este alud.

Gran cosa son las máximas, salud
de mente vigorosa, que los días
que dale la existencia no los fía,
teniendo siempre'n mente el ataud.

Más mírame también en sepultura
anticipada, viéndome tres veces
más viejo de lo que soy. Con premura

se van de fértil época los meses,
pasando mi canícula cual cura,
en negro hábito que más enardece.

Diciembre de 2011

© Felipe Serra

domingo, 20 de noviembre de 2011

Vita Motu Constant

La arena descansada al albedrío
del viento en mareas se dispersa;
asì ves, nada ajeno's a la fuerza
que mueve a toda cosa con su brío.

Un poco de calor, un poco d'alma
dispone'l universo en su mesa
y cuando se retira bien le pesa
a toda'sta materia verse'n calma,

por mucho que se queje y asevere
que haga tanto bien este reposo.
El cuerpo ni siquiera cuando muere

termina siendo un acopio ocioso;
llegado el tiempo, sea cuando fuere,
su polvo a los aires dará gozoso.

Agosto de 2011

© Felipe Serra

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Por qué escribir en rima y metro?



Muchos deben pensar que la composición de poesía tradicional es una práctica anquilosada. Pero como ocurre con todo recurso, el resultado final depende del tema, y de cómo se utilice el recurso. Un poema, en mi opinión, gana o pierde mediante su temática, así que debiera dar igual si la idea se expresa en forma libre, o en rima y en metro.

Pero el asunto es que no da exactamente lo mismo, y quiero explicar ahora el por qué.

Primero que nada, la pregunta que muchos me han hecho, ¿por qué prefieres la forma tradicional a la forma libre que es más difundida y más sencilla?

La respuesta concisa: va con mi carácter.

La respuesta no tan concisa: siento que la poesía tradicional, esto es, en rima y en metro, posee en sí una naturaleza especial, una cualidad lúdica que otras formas no tienen. Mediante la rima y el metro, el lenguaje mismo se convierte en un medio de expresión que puede manipularse por sí solo y, apartando la temática que toque el poema, la idea que se quiera expresar, o los escenarios o situaciones que quieran describirse, aportar más al producto final, haciéndolo más agradable.

El recurso de la rima es en sí placentero al oído, como las canciones que escuchamos en la radio nos lo avalan, mientras que el uso del metro es una práctica muy antigua, lo que da crédito a su utilidad. Creo que estos recursos contribuyen a hacer al poema musical, sin necesidad de un acompañamiento musical propiamente tal. Y esta cualidad hace a su vez innecesaria una habilidad innata para recitar, puesto con un poco de práctica cualquiera puede leer un poema tradicional bien compuesto, y declamarlo con precisión y gusto, puesto que la estructura facilita la tarea. Ahora digo, ¿Es pequeña cosa tener en un pequeño texto la facultad de ser poesía, música y elocuencia a la vez? ¿Es poco tener en las manos una pieza que declare nuestra independencia, al no requerir el acompañamiento de una banda, o una voz entrenada para recitarlo?

La rima y el metro son recursos poderosos. Hace que un texto adquiera una nueva dimensión, una arquitectura que, como la de una casa, reviste de distinción al poema, lo hace más agradable, e incita nuestro interés, quizás a penetrar más en la naturaleza del tema, de la misma manera en que nos dan ganas de residir en la casa que encontramos bonita. Esta arquitectura puede parecer, a primera vista, completamente incidental al tema; pero es el arte de complementar la rima y el metro con el tema, que viene a ser lo más importante, lo que distingue a un poeta tradicional excelente de otro que no lo es tanto.