Curiosa cosa es que'n juventud
no sienta un hombre aún con energía
llevarle un gran placer como solía,
ni verse acarrear por este alud.
Gran cosa son las máximas, salud
de mente vigorosa, que los días
que dale la existencia no los fía,
teniendo siempre'n mente el ataud.
Más mírame también en sepultura
anticipada, viéndome tres veces
más viejo de lo que soy. Con premura
se van de fértil época los meses,
pasando mi canícula cual cura,
en negro hábito que más enardece.
Diciembre de 2011
© Felipe Serra
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sábado, 3 de diciembre de 2011
domingo, 20 de noviembre de 2011
Vita Motu Constant
La arena descansada al albedrío
del viento en mareas se dispersa;
asì ves, nada ajeno's a la fuerza
que mueve a toda cosa con su brío.
Un poco de calor, un poco d'alma
dispone'l universo en su mesa
y cuando se retira bien le pesa
a toda'sta materia verse'n calma,
por mucho que se queje y asevere
que haga tanto bien este reposo.
El cuerpo ni siquiera cuando muere
termina siendo un acopio ocioso;
llegado el tiempo, sea cuando fuere,
su polvo a los aires dará gozoso.
Agosto de 2011
© Felipe Serra
del viento en mareas se dispersa;
asì ves, nada ajeno's a la fuerza
que mueve a toda cosa con su brío.
Un poco de calor, un poco d'alma
dispone'l universo en su mesa
y cuando se retira bien le pesa
a toda'sta materia verse'n calma,
por mucho que se queje y asevere
que haga tanto bien este reposo.
El cuerpo ni siquiera cuando muere
termina siendo un acopio ocioso;
llegado el tiempo, sea cuando fuere,
su polvo a los aires dará gozoso.
Agosto de 2011
© Felipe Serra
sábado, 15 de octubre de 2011
Cuando la Muerte ya no nos Acecha
Cuando la muerte ya no nos acecha
en los rincones, de menos la echamos.
Cuando'l dolor no nos duele ya tanto,
sufrir nos sumerge'n cierta nostalgia.
Y muertos estamos, pero soñamos
los días de nuestro oscuro pasado,
en que'ra todo feliz, pero incierto.
Haber perdido creemos, de fe,
una porción esencial de la alma.
¡Sí, una parte perdí de mi ser!
El día nos trae siempre recuerdos
de aún mejores momentos, mezclando
lo que es malo, diciendo que's bueno.
Nos engañamos queriendo decir
que los contentos más vívidos sean
esos recuadros de nuestra consciencia
que malea la mente a su antojo.
Y allí creemos solaz poseer,
o si no, en el futuro falaz.
Mas el futuro, ¿qué es? La quimera,
esa ilusión, el capricho que Circe
nunca podría al suyo albedrío
en tan variado sin fin trastocar.
¡Buscas andanzas y éxtasis, hombre,
y recalar en estrellas insomnes!
siempre creyendo que'l mundo tu nombre
abandonando, amigos no faltan
en las esferas, en los epiciclos.
¡Mas quien sabe si hallarás los que buscas!
Octubre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
en los rincones, de menos la echamos.
Cuando'l dolor no nos duele ya tanto,
sufrir nos sumerge'n cierta nostalgia.
Y muertos estamos, pero soñamos
los días de nuestro oscuro pasado,
en que'ra todo feliz, pero incierto.
Haber perdido creemos, de fe,
una porción esencial de la alma.
¡Sí, una parte perdí de mi ser!
El día nos trae siempre recuerdos
de aún mejores momentos, mezclando
lo que es malo, diciendo que's bueno.
Nos engañamos queriendo decir
que los contentos más vívidos sean
esos recuadros de nuestra consciencia
que malea la mente a su antojo.
Y allí creemos solaz poseer,
o si no, en el futuro falaz.
Mas el futuro, ¿qué es? La quimera,
esa ilusión, el capricho que Circe
nunca podría al suyo albedrío
en tan variado sin fin trastocar.
¡Buscas andanzas y éxtasis, hombre,
y recalar en estrellas insomnes!
siempre creyendo que'l mundo tu nombre
abandonando, amigos no faltan
en las esferas, en los epiciclos.
¡Mas quien sabe si hallarás los que buscas!
Octubre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 23 de septiembre de 2011
Fundido en ti deseo vivir por siempre
Morena, fundido en ti
deseo vivir por siempre.
Morir quiero, más que nada
yo en tí, tú en mi, siempre.
Morir, sí, ¡y no sentir
más la congoja fatal
en mi alma desbordada!
Perdido estoy por ti
y doy que por ti, mujer,
dos seres mis padres fueron.
Difícil es hoy creer
incorpóreos discursos,
¿mas quien duda de las penas
del corazón en el mundo?
Inicuo martirio es
el odioso sentimiento
cuando toda mi materia
atraída a ti siento.
¿Y si digo que no quiero
más que caer en tu regazo,
qué me dirías tú a cambio?
Morir quiero, más que nada,
mas por siempre confundido,
como si tan sólo uno
hubiésemos siempre sido.
Flotar hacia donde estás
y en una carne unirnos,
yo en tí, y tú en mí,
por siempre junto a ti.
Noviembre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
deseo vivir por siempre.
Morir quiero, más que nada
yo en tí, tú en mi, siempre.
Morir, sí, ¡y no sentir
más la congoja fatal
en mi alma desbordada!
Perdido estoy por ti
y doy que por ti, mujer,
dos seres mis padres fueron.
Difícil es hoy creer
incorpóreos discursos,
¿mas quien duda de las penas
del corazón en el mundo?
Inicuo martirio es
el odioso sentimiento
cuando toda mi materia
atraída a ti siento.
¿Y si digo que no quiero
más que caer en tu regazo,
qué me dirías tú a cambio?
Morir quiero, más que nada,
mas por siempre confundido,
como si tan sólo uno
hubiésemos siempre sido.
Flotar hacia donde estás
y en una carne unirnos,
yo en tí, y tú en mí,
por siempre junto a ti.
Noviembre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
lunes, 29 de agosto de 2011
Tango
Vestido verde y fino donaire
en mujer de formas apetecibles
al infeliz de pasiones temibles
llena y no dejan pasar un aire.
Al son de un tango de Buenos Aires,
crees el reino profano terrible.
Tímida pisas la tierra, sensible,
a polvo y asfalto haciendo desaires.
Mas bien te olvidas en ardiente abrazo,
en un cuerpo sólo fundidos ambos,
dejando al mundo tras cada paso.
En ojos claros, que brillan de amor,
mirada lasciva, sublime acaso,
A etéreo llega'l divino ardor.
Noviembre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
en mujer de formas apetecibles
al infeliz de pasiones temibles
llena y no dejan pasar un aire.
Al son de un tango de Buenos Aires,
crees el reino profano terrible.
Tímida pisas la tierra, sensible,
a polvo y asfalto haciendo desaires.
Mas bien te olvidas en ardiente abrazo,
en un cuerpo sólo fundidos ambos,
dejando al mundo tras cada paso.
En ojos claros, que brillan de amor,
mirada lasciva, sublime acaso,
A etéreo llega'l divino ardor.
Noviembre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 5 de agosto de 2011
Brahman (epigrama)
Por igual pequeñas y grandes criaturas,
en ellas y en mí, por siempre perduras.
Tú, única esencia, núcleo del Cosmos,
el que en tí vive, en todo su entorno,
nada teme, no, y nada requiere
aunque pequeñito en el mundo fuere
y si bien no puedo a la cara verte
un corazón somos en vida y muerte.
Enero de 2011
© Wilhelmus Blaranzita
en ellas y en mí, por siempre perduras.
Tú, única esencia, núcleo del Cosmos,
el que en tí vive, en todo su entorno,
nada teme, no, y nada requiere
aunque pequeñito en el mundo fuere
y si bien no puedo a la cara verte
un corazón somos en vida y muerte.
Enero de 2011
© Wilhelmus Blaranzita
sábado, 30 de julio de 2011
La Fortuna
Dale las gracias a la Fortuna
cuando pródiga se muestre esta,
no escatimes de hacerlo en las horas
que Ella designa y nos presta.
Más frecuentes de lo que supones
son aquellas jornadas gozosas
cuando resistes los zarandeos
que da Ella en horas penosas.
Tan mutante es la nuestra suerte,
tanto deleita y nos complace
y nos insulta y nos fustiga,
que tarde sabemos si nos hace
de sus caminos justos indicios.
Su natural esencia cambiante
sería un tormento seguro
sin cierta certeza constante.
Y es que méritos y empeños
en escaso tiempo nos hacen
ajenos a la mala suerte
y también a la que nos place.
Y aunque nos haga caricias
y nos golpee sin razón,
superior a ella seremos
de seguir nuestra vocación.
Se mantiene firme el hombre
y se despoja de la muerte,
si da el alma al trabajo
acatando su propia suerte.
Pues el que acepta su destino
y sigue su hado singular
uno es con el ancho mundo,
con su sabia necesidad.
Febrero de 2011
© Wilhelmus Blaranzita
cuando pródiga se muestre esta,
no escatimes de hacerlo en las horas
que Ella designa y nos presta.
Más frecuentes de lo que supones
son aquellas jornadas gozosas
cuando resistes los zarandeos
que da Ella en horas penosas.
Tan mutante es la nuestra suerte,
tanto deleita y nos complace
y nos insulta y nos fustiga,
que tarde sabemos si nos hace
de sus caminos justos indicios.
Su natural esencia cambiante
sería un tormento seguro
sin cierta certeza constante.
Y es que méritos y empeños
en escaso tiempo nos hacen
ajenos a la mala suerte
y también a la que nos place.
Y aunque nos haga caricias
y nos golpee sin razón,
superior a ella seremos
de seguir nuestra vocación.
Se mantiene firme el hombre
y se despoja de la muerte,
si da el alma al trabajo
acatando su propia suerte.
Pues el que acepta su destino
y sigue su hado singular
uno es con el ancho mundo,
con su sabia necesidad.
Febrero de 2011
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 24 de julio de 2011
Árbol y Hombre
Las hojas de un árbol se mecen.
En dulce soplido se cobijan,
querer se dejan, se regocijan,
mayor evento no las remecen.
¿Pero qué de las humanas vidas?
Penosas criaturas somos, que
tras las más intensas sacudidas
solaz aguardamos a toda fe.
Tal aéreo, airoso celo
remoza su aspecto, lo mejora,
en dejando caer lo que ahora
son hojas secando en el suelo.
¿Pero qué del animal humano?
El correr de angustias y de horas,
con cruel e inexorable mano,
lo marchita y lo aminora.
Y, como jugando, un aliento
leve hace vibrar el follaje,
que musical a los ojos se hace,
sinfonía de luces al viento.
¡Pero qué es de mi y de ti!
¡Juegan con nos en conspiración
anhelo y destino sin fin,
y es triste, dolorosa canción!
© Wilhelmus Blaranzita
(Diciembre de 2010)
En dulce soplido se cobijan,
querer se dejan, se regocijan,
mayor evento no las remecen.
¿Pero qué de las humanas vidas?
Penosas criaturas somos, que
tras las más intensas sacudidas
solaz aguardamos a toda fe.
Tal aéreo, airoso celo
remoza su aspecto, lo mejora,
en dejando caer lo que ahora
son hojas secando en el suelo.
¿Pero qué del animal humano?
El correr de angustias y de horas,
con cruel e inexorable mano,
lo marchita y lo aminora.
Y, como jugando, un aliento
leve hace vibrar el follaje,
que musical a los ojos se hace,
sinfonía de luces al viento.
¡Pero qué es de mi y de ti!
¡Juegan con nos en conspiración
anhelo y destino sin fin,
y es triste, dolorosa canción!
© Wilhelmus Blaranzita
(Diciembre de 2010)
sábado, 2 de julio de 2011
Carla
Carla, son tus castaños ojos
motivo de mi perdición.
Te imploro tu compasión,
pon a tu iris los cerrojos.
Me pierdo en paroxismo,
en tu mirada pesarosa,
honda, viva y ardorosa,
lascivo, tenebroso abismo.
¿Juegas tú con mis sentidos
a todo propósito tuyo
o es acaso como intuyo
y mutuos son los vahídos?
Hay algo de esa intención
en tus vivas formas candentes.
Entre lineas veo ausentes
el pudor y la remisión.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
motivo de mi perdición.
Te imploro tu compasión,
pon a tu iris los cerrojos.
Me pierdo en paroxismo,
en tu mirada pesarosa,
honda, viva y ardorosa,
lascivo, tenebroso abismo.
¿Juegas tú con mis sentidos
a todo propósito tuyo
o es acaso como intuyo
y mutuos son los vahídos?
Hay algo de esa intención
en tus vivas formas candentes.
Entre lineas veo ausentes
el pudor y la remisión.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 17 de junio de 2011
Anhelo Fugaz
En distancias infinitas
y en el tiempo eterno
se me consume en ascuas
el alma en tu recuerdo.
El corazón se me llena
de un goce melancólico
y en su bondad recurro
a las invenciones sólo.
Porque no hay acá mujer
que llene mi ansia loca
de perfección, perfección.
Tantas criaturas divinas
y uno tan solo y frío.
¿Dónde te encuentras, Eros,
engendro cruel y pícaro?
¡Te hallas en mi entorno
y en tu pérfida sevicia
encendiste en mí un añoro!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
y en el tiempo eterno
se me consume en ascuas
el alma en tu recuerdo.
El corazón se me llena
de un goce melancólico
y en su bondad recurro
a las invenciones sólo.
Porque no hay acá mujer
que llene mi ansia loca
de perfección, perfección.
Tantas criaturas divinas
y uno tan solo y frío.
¿Dónde te encuentras, Eros,
engendro cruel y pícaro?
¡Te hallas en mi entorno
y en tu pérfida sevicia
encendiste en mí un añoro!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 10 de junio de 2011
Penuria y goce cabal
Los embates de ansiedad que remozan
El tálamo costero de mis mientes.
Las olas del mar ansiosas, calientes,
Que de hidrógeno fundido rebozan.
Este ardor iracundo de mi alma,
El vadearlo, me regala calma.
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
El tálamo costero de mis mientes.
Las olas del mar ansiosas, calientes,
Que de hidrógeno fundido rebozan.
Este ardor iracundo de mi alma,
El vadearlo, me regala calma.
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 5 de junio de 2011
Timidez
En Otoño, las hojas fenecen
y nacen nuevas melancolías
y la soledad, dulce a veces
abre en el alma nueva herida.
¿Por qué echarse encima el peso
del mundo sobre cansados hombros?
Si con Eros debiese bastarme
y, sin embargo, lo desconozco.
El dulce placer del eremita
en cruz se torna con la morriña
del que protege su corazón
de los azares del buen amor.
Tan ajenos caminos tomaron
los que nacieron para juntarse,
rechaza mi juicio timorato
fundirse en amorosos trances.
Allí estás, aquí estoy, ¡Ay!
¡Qué duro es cuando la distancia
nada perjudica al demonio
que con requiebros nunca se sacia!
Son anejos los mayores gozos
a las tristezas más refulgentes.
El hombre paga así el precio
de cada circunstancia alegre.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
y nacen nuevas melancolías
y la soledad, dulce a veces
abre en el alma nueva herida.
¿Por qué echarse encima el peso
del mundo sobre cansados hombros?
Si con Eros debiese bastarme
y, sin embargo, lo desconozco.
El dulce placer del eremita
en cruz se torna con la morriña
del que protege su corazón
de los azares del buen amor.
Tan ajenos caminos tomaron
los que nacieron para juntarse,
rechaza mi juicio timorato
fundirse en amorosos trances.
Allí estás, aquí estoy, ¡Ay!
¡Qué duro es cuando la distancia
nada perjudica al demonio
que con requiebros nunca se sacia!
Son anejos los mayores gozos
a las tristezas más refulgentes.
El hombre paga así el precio
de cada circunstancia alegre.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 29 de mayo de 2011
En parajes pedestres de la Italia
En parajes pedestres de la Italia
do Febo tibio calor despliega,
tras cerro que en sueño se anega,
se despliegan como verdes aralias
las esteras vivas de los laureles,
que en tierra ancestral de poetas
ciñe la hoja feliz sus cabezas,
protegidos de la noche perenne.
Aún entre muchos embarullado,
siempre intenso, erguido, siempre fuerte,
como al que no lo toca la muerte:
así surge la legión de los nombres
para alegrar la vida de los hombres,
¡Esos poetas de copiosas mientes!
© Wilhelmus Blaranzita
do Febo tibio calor despliega,
tras cerro que en sueño se anega,
se despliegan como verdes aralias
las esteras vivas de los laureles,
que en tierra ancestral de poetas
ciñe la hoja feliz sus cabezas,
protegidos de la noche perenne.
Aún entre muchos embarullado,
siempre intenso, erguido, siempre fuerte,
como al que no lo toca la muerte:
así surge la legión de los nombres
para alegrar la vida de los hombres,
¡Esos poetas de copiosas mientes!
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 15 de mayo de 2011
La Despedida
No sólo es la despedida
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 4 de mayo de 2011
Existir
La nostalgia pinta toda hebra
de los colores de la gloria
y cada hombre viste de fiesta
en las tierras de la memoria.
Y cada suceso banal
sin duda en la vejez será
un muy feliz recuerdo donde
encontrará solaz el hombre.
Y en el futuro rey será
en ataviadas resonancias
y del presente lo esencial
dejará ir sin repugnancia.
Trivialidades disfrazadas
de túnica, toga y alhajas,
esa es nuestra existencia necia,
sólo pasado y no vigencia:
Un océano de deseos,
sufrimiento y calamidad
y breves caprichos del seso
que todo viste de beldad.
Mas basta con ver una tumba
y saber cuál es mi fortuna
para así percibir de veras
la vida y su breve promesa.
Los huesos de muchos millones
y a su tiempo los míos propios,
la infinidad de los eones
juntará en polvoriento acopio.
Mas espero que quedará
de mí trabajo inmortal,
y una lápida sin mi nombre
serán mis legados al hombre.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
de los colores de la gloria
y cada hombre viste de fiesta
en las tierras de la memoria.
Y cada suceso banal
sin duda en la vejez será
un muy feliz recuerdo donde
encontrará solaz el hombre.
Y en el futuro rey será
en ataviadas resonancias
y del presente lo esencial
dejará ir sin repugnancia.
Trivialidades disfrazadas
de túnica, toga y alhajas,
esa es nuestra existencia necia,
sólo pasado y no vigencia:
Un océano de deseos,
sufrimiento y calamidad
y breves caprichos del seso
que todo viste de beldad.
Mas basta con ver una tumba
y saber cuál es mi fortuna
para así percibir de veras
la vida y su breve promesa.
Los huesos de muchos millones
y a su tiempo los míos propios,
la infinidad de los eones
juntará en polvoriento acopio.
Mas espero que quedará
de mí trabajo inmortal,
y una lápida sin mi nombre
serán mis legados al hombre.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 28 de abril de 2011
Nublado
Días nublados como este
llenan de ganas mi ánimo
siento el arrobo salírseme
bajo el firmamento pálido.
¿No es como estar encerrados
dentro de una nívea perla?
Y sin embargo hay quien dice
que días así dan pena.
¿Pero cómo puede ser
cuando es la naturaleza
la que arbitra, uniforma
y armonía da al sistema?
No seré yo el que presuma
que los ciclos naturales
se asocien de ingenua forma
a tan simples veleidades.
¿Por qué siendo tan pequeños,
unas simples criaturitas,
tanto cuesta disfrutar
de los dones de la vida?
Veo al cielo mudar tono
y a la gente lamentarse
y eso que sin lluvia no
podría uno sustentarse.
Días nublados como este
llenan de gozo a mi ser
siento la dicha salírseme
y toda hiel retroceder.
Y yo miro a unas gaviotas
en el día más nublado
remontarse en alto vuelo
con alegría y entusiasmo.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
llenan de ganas mi ánimo
siento el arrobo salírseme
bajo el firmamento pálido.
¿No es como estar encerrados
dentro de una nívea perla?
Y sin embargo hay quien dice
que días así dan pena.
¿Pero cómo puede ser
cuando es la naturaleza
la que arbitra, uniforma
y armonía da al sistema?
No seré yo el que presuma
que los ciclos naturales
se asocien de ingenua forma
a tan simples veleidades.
¿Por qué siendo tan pequeños,
unas simples criaturitas,
tanto cuesta disfrutar
de los dones de la vida?
Veo al cielo mudar tono
y a la gente lamentarse
y eso que sin lluvia no
podría uno sustentarse.
Días nublados como este
llenan de gozo a mi ser
siento la dicha salírseme
y toda hiel retroceder.
Y yo miro a unas gaviotas
en el día más nublado
remontarse en alto vuelo
con alegría y entusiasmo.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
lunes, 18 de abril de 2011
Para que tu Horizonte no se Ensombre
¿Por qué el hombre se agranda en su seno
si de dios posee gran pretensión?
Las almas no sufren de afectación,
no entienden por qué presumir es bueno.
El que surge a alturas de lo pleno
él sí que sabe obrar sin emoción,
y dirigir a fuerza de su don,
mas de orgullo nunca se encuentra lleno.
¿Y de dios jactas, arrogante hombre?,
si apenas has entrado en la edad.
No obstante tus logros y tu gran nombre,
deberás usar de tu voluntad
para que tu horizonte no se ensombre.
Sea esta tu lección de humildad.
Enero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
si de dios posee gran pretensión?
Las almas no sufren de afectación,
no entienden por qué presumir es bueno.
El que surge a alturas de lo pleno
él sí que sabe obrar sin emoción,
y dirigir a fuerza de su don,
mas de orgullo nunca se encuentra lleno.
¿Y de dios jactas, arrogante hombre?,
si apenas has entrado en la edad.
No obstante tus logros y tu gran nombre,
deberás usar de tu voluntad
para que tu horizonte no se ensombre.
Sea esta tu lección de humildad.
Enero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 14 de abril de 2011
El Silencio
Es un camino sin recovecos,
piedras ni brotes de maleza,
donde, vívidas, transitan dignas
las cohortes de las castas ideas.
Pasaje aquel es adoquinado
con los frutos de la reserva
porque poner freno a la lengua
por sí solo no es recompensa.
Dicen del hábito que es todo
mas por sí solo deja incierta
la llegada al ser del artista
de la dama de ojos violeta.
Intenso ardor del escogido
si cabe en voluntad serena;
el que poco dice y escucha
siempre actúa con gran certeza.
En abigarrada nulidad
lleva al espíritu nobleza;
ve premiado todo su esfuerzo
el que con el silencio flirtea.
Postscriptum:
Los trabajos del diablejo
a boca inquieta son anejos
¿Y quién ha dicho del callado
que en liga esté con el pecado?
A nadie hiere, a nadie engaña
el que nada dice a nadie daña.
Si algo feo oprime su pecho
de él saca solo algún provecho.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
piedras ni brotes de maleza,
donde, vívidas, transitan dignas
las cohortes de las castas ideas.
Pasaje aquel es adoquinado
con los frutos de la reserva
porque poner freno a la lengua
por sí solo no es recompensa.
Dicen del hábito que es todo
mas por sí solo deja incierta
la llegada al ser del artista
de la dama de ojos violeta.
Intenso ardor del escogido
si cabe en voluntad serena;
el que poco dice y escucha
siempre actúa con gran certeza.
En abigarrada nulidad
lleva al espíritu nobleza;
ve premiado todo su esfuerzo
el que con el silencio flirtea.
Postscriptum:
Los trabajos del diablejo
a boca inquieta son anejos
¿Y quién ha dicho del callado
que en liga esté con el pecado?
A nadie hiere, a nadie engaña
el que nada dice a nadie daña.
Si algo feo oprime su pecho
de él saca solo algún provecho.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 6 de abril de 2011
Los Tres Afanes del Hombre
El hombre posee un complejo espíritu
que se asemeja a un nubloso plasma
al que no se puede ver ni palpar
ni oler o entender con facilidad,
mas que, estando aprisionado en un
recipiente bien perceptible y que
maleable es al gusto de la esencia,
puede observarse su actuar sin gran ciencia.
De tal forma es posible examinarlo
y aplicar en él métodos científicos:
analizar, anotar, comparar,
luego compilar y sintetizar.
Pasos que nos llevan a concluir
en la afirmación que hoy nos atañe:
y es que los vigores del ser humano
en tres afanes se ven concentrados.
Primero, el de dar en el amor
todas las fuerzas de la mocedad
y, en toda la vida o la gran parte,
a besos y caricias consagrarse.
En ver en la mitad y en uno mismo
dos partes iguales de una semilla
que, de asombrosa forma, se sustenta
con el calor que su interior genera.
¡Qué gran gozo es contemplar la visión
que de a poco nos revela sus brillos!
¡Y cuánto de candidez se requiere
para creer que otras dichas hubiesen!
La vista que nubla el discernimiento
y llena de ardor al ser infatuado
no es ilusión ni espejismo engañoso
¡es la certeza pura del arrobo!
Segundo, el afán de honras, de fama,
que no menos que las pasiones de Eros
revuelve iracundo el mar del delirio
donde zozobra el consciente navío.
La chispa que enciende todas las mechas
de todos los cañones y fusiles;
el embrión de los belicosos hábitos
que a tantos hombres ha privado de hálito.
¡Por qué tanto te molestas, pobre hombre!,
si la gloria nunca llega invitada:
se buscaría, pero no aparece
jamás en vida a los que la merecen.
Y la que sí se presenta no es más
que una gloria endeble, no duradera,
que pronto comienza a languidecer
al dejar las armas enmohecer.
Tercero es el afán de propiedad
la ambición desmesurada de holgura,
de una cómoda existencia burguesa,
sin preocupaciones ni tristezas.
En verdad hay no mayor aliciente
para el trabajo en común de los hombres:
el gran valor que asignamos al rango
que medimos en cosas que compramos.
¡Aquel que tenga ojos, pues que así mire!
a las tontas abejas disputarse
enloquecidamente el néctar dulce
que a raudo éxtasis su efluvio sume.
¿Mas puede uno honestamente decir,
bien puesta una mano en el corazón,
Que hubiese una vehemencia benigna
aún cuando todas sean dañinas?
Estos tres son los afanes humanos
que, amalgamados, dan como fruto
al espíritu, en su mayor parte,
y creo yo bastante razonable
que poco peco de vulgar simplismo
al hallar en la vida y en los hombres
pocas o ninguna cosa que sean
igual motivo de tantas faenas.
Y el orden en que estos se presentaron
sirve para juzgar de su valor
y es de esta trinidad el más loable
el de darse por entero a la amante.
Y es, por el contrario, el más cruel
al objetivo bienestar humano
el execrable culto a la materia
del que mide su vida en pertenencias.
Y concluir de tal forma se puede
a la noción de que se es más feliz
con pocas cosas y bastante amor
y moderado gusto en el honor.
Porque de tal instancia se reserva
mayor atmósfera para el espíritu
que se puede destinar a lo noble,
a lo más elevado del ser hombre.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
que se asemeja a un nubloso plasma
al que no se puede ver ni palpar
ni oler o entender con facilidad,
mas que, estando aprisionado en un
recipiente bien perceptible y que
maleable es al gusto de la esencia,
puede observarse su actuar sin gran ciencia.
De tal forma es posible examinarlo
y aplicar en él métodos científicos:
analizar, anotar, comparar,
luego compilar y sintetizar.
Pasos que nos llevan a concluir
en la afirmación que hoy nos atañe:
y es que los vigores del ser humano
en tres afanes se ven concentrados.
Primero, el de dar en el amor
todas las fuerzas de la mocedad
y, en toda la vida o la gran parte,
a besos y caricias consagrarse.
En ver en la mitad y en uno mismo
dos partes iguales de una semilla
que, de asombrosa forma, se sustenta
con el calor que su interior genera.
¡Qué gran gozo es contemplar la visión
que de a poco nos revela sus brillos!
¡Y cuánto de candidez se requiere
para creer que otras dichas hubiesen!
La vista que nubla el discernimiento
y llena de ardor al ser infatuado
no es ilusión ni espejismo engañoso
¡es la certeza pura del arrobo!
Segundo, el afán de honras, de fama,
que no menos que las pasiones de Eros
revuelve iracundo el mar del delirio
donde zozobra el consciente navío.
La chispa que enciende todas las mechas
de todos los cañones y fusiles;
el embrión de los belicosos hábitos
que a tantos hombres ha privado de hálito.
¡Por qué tanto te molestas, pobre hombre!,
si la gloria nunca llega invitada:
se buscaría, pero no aparece
jamás en vida a los que la merecen.
Y la que sí se presenta no es más
que una gloria endeble, no duradera,
que pronto comienza a languidecer
al dejar las armas enmohecer.
Tercero es el afán de propiedad
la ambición desmesurada de holgura,
de una cómoda existencia burguesa,
sin preocupaciones ni tristezas.
En verdad hay no mayor aliciente
para el trabajo en común de los hombres:
el gran valor que asignamos al rango
que medimos en cosas que compramos.
¡Aquel que tenga ojos, pues que así mire!
a las tontas abejas disputarse
enloquecidamente el néctar dulce
que a raudo éxtasis su efluvio sume.
¿Mas puede uno honestamente decir,
bien puesta una mano en el corazón,
Que hubiese una vehemencia benigna
aún cuando todas sean dañinas?
Estos tres son los afanes humanos
que, amalgamados, dan como fruto
al espíritu, en su mayor parte,
y creo yo bastante razonable
que poco peco de vulgar simplismo
al hallar en la vida y en los hombres
pocas o ninguna cosa que sean
igual motivo de tantas faenas.
Y el orden en que estos se presentaron
sirve para juzgar de su valor
y es de esta trinidad el más loable
el de darse por entero a la amante.
Y es, por el contrario, el más cruel
al objetivo bienestar humano
el execrable culto a la materia
del que mide su vida en pertenencias.
Y concluir de tal forma se puede
a la noción de que se es más feliz
con pocas cosas y bastante amor
y moderado gusto en el honor.
Porque de tal instancia se reserva
mayor atmósfera para el espíritu
que se puede destinar a lo noble,
a lo más elevado del ser hombre.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 31 de marzo de 2011
Las grandes dichas que la virtud presta (soneto)
Débase hallar de modo subrepticio
Las grandes dichas que la virtud presta
En tiempo que tan poca ayuda asesta
Uno hacerse el honroso servicio.
En era actual es cruel el suplicio
Ser de jaez a la vulgar opuesta,
Difícil vivir en época esta
Sin conocer a lo menos un vicio.
Se debe existir siendo no un lerdo
Como sentenciado a la galera
Mas si por magia mi humanidad pierdo
No se desvanece la vida entera,
Vivir podría a feliz acuerdo
Cual hosca bestia de agreste pradera.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
Las grandes dichas que la virtud presta
En tiempo que tan poca ayuda asesta
Uno hacerse el honroso servicio.
En era actual es cruel el suplicio
Ser de jaez a la vulgar opuesta,
Difícil vivir en época esta
Sin conocer a lo menos un vicio.
Se debe existir siendo no un lerdo
Como sentenciado a la galera
Mas si por magia mi humanidad pierdo
No se desvanece la vida entera,
Vivir podría a feliz acuerdo
Cual hosca bestia de agreste pradera.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
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