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domingo, 24 de julio de 2011

Árbol y Hombre

Las hojas de un árbol se mecen.
En dulce soplido se cobijan,
querer se dejan, se regocijan,
mayor evento no las remecen.
¿Pero qué de las humanas vidas?
Penosas criaturas somos, que
tras las más intensas sacudidas
solaz aguardamos a toda fe.

Tal aéreo, airoso celo
remoza su aspecto, lo mejora,
en dejando caer lo que ahora
son hojas secando en el suelo.
¿Pero qué del animal humano?
El correr de angustias y de horas,
con cruel e inexorable mano,
lo marchita y lo aminora.

Y, como jugando, un aliento
leve hace vibrar el follaje,
que musical a los ojos se hace,
sinfonía de luces al viento.
¡Pero qué es de mi y de ti!
¡Juegan con nos en conspiración
anhelo y destino sin fin,
y es triste, dolorosa canción!

© Wilhelmus Blaranzita

(Diciembre de 2010)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Lección de Vida

Tú mismo sé
oye la voz
del interior
para saber
cómo el numen
te conformó.

Mantente lejos
de ignorantes
que en sofocante
noche están ciegos,
en la ilusión
de la noche acre.

El árbol, solo,
echa raíces
y así recibe
del mundo todo
lo requerido
que nunca es poco.

Próspera o mísera,
en toda etapa,
unida o rala,
la natura íntegra
perenne vive en
latentes capas.

Para saber
de tu misión
calla tu voz
calla tu ser
tu oído aguza y
pon atención.

Escucha llamar
a la hermosa alma,
la tierra amada,
óyela hablar:
Naturaleza,
la perpetua ama.

© Wilhelmus Blaranzita

viernes, 11 de febrero de 2011

Luporum Melus

Aun los seres más vulgares
entre la raza de los hombres
sus instintos plebeyos ciñen
al yugo de los buenos nombres
¡Qué extraño, en verdad, es ver
sentados a aquellos amigos
con tanto tacto declamando
sus tan insulsos artificios!

Es como si admitido fuese
en las diarias conversaciones
lo más soez mientras medie
entre aquello simulaciones.
Todo conforme y aceptado
es en tal ataviado son
mientras tengamos en acuerdo
mayoría de aprobación.

Si escrito tal fallo estuviese,
así el decreto diría:
"Feliz e idiota siempre sed,
mas no olvidéis la cobardía,
ya que sin este aditamento
tu estulticia no perdona
el tan pretendido amigo,
que a escondidas te baldona."

"Mas acordado lo anterior
no os olvidéis del inciso:
permitido es por la ley,
y a la ilusión es muy preciso,
que ataquéis al uno que no
sea de esta reverente,
que sutil lo torturéis sin
romper la concordia vigente"

Así, contentos y felices
a su gusto ellos vivieron
en la malla de la ilusión
que tan gustosos se tendieron;
si encarar la realidad
es verse en el feo aprieto
de contemplar en ellos mismos
la exhibición de los defectos.

Y mientras en dicho embuste
prosperan los Hijos de Dios,
el gentil, en cuya decencia
a toda prueba, dijo adios,
A su amada guarida vuelve,
a su círculo abandonado,
el orbe ingrato de los hombres,
en suficiencia, explorado.

¡En su cautiva inteligencia
uno no querría perderse,
donde toda la rebeldía
nunca puede dejar de verse!
¡Donde la bestia se libera
del sucio fango que hiede
a disimulo, fingimiento
y mentiras de toda especie!

En su medio, al fin desnudo,
el hombre se ve a sí mismo
y horrorizado, mas de ser
fragmento de tanto cinismo,
de toda la mendacidad,
que rellena la humana hondura,
sacude el alma y vuelve
a regirse por su cordura.

¡Instinto, gran violencia,
pasión, fuego, hambre de vida!
¡Mórbido humor, lo auténtico,
la existencia de orgullo henchida!

¿Y qué puede este cismático
decir a todos sus hermanos,
qué lección vamos a extraer
de su vivencia y de su engaño?

¡NO HAY!

Dejad la enseñanza,
un escolio lo dice todo:
"No soy hombre civilizado,
ni soy tampoco mono - ¡Soy lobo!"

Agosto del 2009 - Septiembre del 2010

© Wilhelmus Blaranzita

domingo, 9 de enero de 2011

Los Trabajos de la Juventud

Grande y soberbia, en mí siento
a la poderosa energía
del que no conoce el aspecto
del crepúsculo de los días.
Y al numen que a todos entrega
en los albores del trayecto
el bagaje de las pasiones,
de dolores y de emociones.

Congregados singularmente
fuerza, espíritu, y mente.

Son estos el fausto acicate,
son el obsequio inigualable.
¿Qué es, entonces, lo que yo hago
tirando mis cartas al pozo
sin siquiera haberlas jugado?

¿Por qué me dejo yo vencer
tan fácil por la dejadez?

Así y todo es raro ver
al que del muy veleidoso hado
recibe desde la niñez
el impulso de los trabajos.
Mas tal fenómeno gozoso
¡tan pronto aparece, nada es!,
pues la honra incipiente depara
a futuro muerte temprana.

Y esto hace a muchos preguntarse
si la honra tal destino vale.

Nos antojan vanas las ansias
del buque de doradas jarcias
que se hunde apenas arribado,
puesto que el océano infame
tan poco aprecia los milagros.

Y ahí nuestras almas navegan,
en la mar que quita y obsequia.

Y a fin de no ceder las velas
¿Qué más queda, sino el esfuerzo
ya que la furiosa marea
no se aplaca con simples rezos?
Actuemos cierta y virilmente
y dediquemos a obras nuestras
constancia, recelo y pasión
en todo instante de labor.

Hasta que deje el dios Eolo
de castigarnos con sus soplos.

Vale conocer bien temprano
De los númenes sus mandatos
y honrar a la naturaleza
obedeciendo a sus caprichos
con fiel y sincera entereza.

Y trabajar con gran deseo
en nuestras labores y empeños.

© Wilhelmus Blaranzita

lunes, 29 de noviembre de 2010

Nacimiento

Un barrunto azul entreveo apenas
sobre párpados recién develados,
que por siglos estuvieron cerrados
a todas las alegrías y penas.

Del goce de ver comunes escenas
tras de muchos eones enlutados,
con labor abrí los ojos privados
de luz y otras cosas a mí ajenas.

¿Y que vi? Pues una luna luctuosa
sobre un firmamento sin candiles
alumbrando pérfida y odiosa

parajes vastos de rocas seniles,
ya que así es la vida: ¡furiosa,
solitaria, una más entre miles!

Febrero de 2010

© Wilhelmus Blaranzita