Carla, son tus castaños ojos
motivo de mi perdición.
Te imploro tu compasión,
pon a tu iris los cerrojos.
Me pierdo en paroxismo,
en tu mirada pesarosa,
honda, viva y ardorosa,
lascivo, tenebroso abismo.
¿Juegas tú con mis sentidos
a todo propósito tuyo
o es acaso como intuyo
y mutuos son los vahídos?
Hay algo de esa intención
en tus vivas formas candentes.
Entre lineas veo ausentes
el pudor y la remisión.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
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sábado, 2 de julio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
Anhelo Fugaz
En distancias infinitas
y en el tiempo eterno
se me consume en ascuas
el alma en tu recuerdo.
El corazón se me llena
de un goce melancólico
y en su bondad recurro
a las invenciones sólo.
Porque no hay acá mujer
que llene mi ansia loca
de perfección, perfección.
Tantas criaturas divinas
y uno tan solo y frío.
¿Dónde te encuentras, Eros,
engendro cruel y pícaro?
¡Te hallas en mi entorno
y en tu pérfida sevicia
encendiste en mí un añoro!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
y en el tiempo eterno
se me consume en ascuas
el alma en tu recuerdo.
El corazón se me llena
de un goce melancólico
y en su bondad recurro
a las invenciones sólo.
Porque no hay acá mujer
que llene mi ansia loca
de perfección, perfección.
Tantas criaturas divinas
y uno tan solo y frío.
¿Dónde te encuentras, Eros,
engendro cruel y pícaro?
¡Te hallas en mi entorno
y en tu pérfida sevicia
encendiste en mí un añoro!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 10 de junio de 2011
Penuria y goce cabal
Los embates de ansiedad que remozan
El tálamo costero de mis mientes.
Las olas del mar ansiosas, calientes,
Que de hidrógeno fundido rebozan.
Este ardor iracundo de mi alma,
El vadearlo, me regala calma.
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
El tálamo costero de mis mientes.
Las olas del mar ansiosas, calientes,
Que de hidrógeno fundido rebozan.
Este ardor iracundo de mi alma,
El vadearlo, me regala calma.
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 5 de junio de 2011
Timidez
En Otoño, las hojas fenecen
y nacen nuevas melancolías
y la soledad, dulce a veces
abre en el alma nueva herida.
¿Por qué echarse encima el peso
del mundo sobre cansados hombros?
Si con Eros debiese bastarme
y, sin embargo, lo desconozco.
El dulce placer del eremita
en cruz se torna con la morriña
del que protege su corazón
de los azares del buen amor.
Tan ajenos caminos tomaron
los que nacieron para juntarse,
rechaza mi juicio timorato
fundirse en amorosos trances.
Allí estás, aquí estoy, ¡Ay!
¡Qué duro es cuando la distancia
nada perjudica al demonio
que con requiebros nunca se sacia!
Son anejos los mayores gozos
a las tristezas más refulgentes.
El hombre paga así el precio
de cada circunstancia alegre.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
y nacen nuevas melancolías
y la soledad, dulce a veces
abre en el alma nueva herida.
¿Por qué echarse encima el peso
del mundo sobre cansados hombros?
Si con Eros debiese bastarme
y, sin embargo, lo desconozco.
El dulce placer del eremita
en cruz se torna con la morriña
del que protege su corazón
de los azares del buen amor.
Tan ajenos caminos tomaron
los que nacieron para juntarse,
rechaza mi juicio timorato
fundirse en amorosos trances.
Allí estás, aquí estoy, ¡Ay!
¡Qué duro es cuando la distancia
nada perjudica al demonio
que con requiebros nunca se sacia!
Son anejos los mayores gozos
a las tristezas más refulgentes.
El hombre paga así el precio
de cada circunstancia alegre.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 29 de mayo de 2011
En parajes pedestres de la Italia
En parajes pedestres de la Italia
do Febo tibio calor despliega,
tras cerro que en sueño se anega,
se despliegan como verdes aralias
las esteras vivas de los laureles,
que en tierra ancestral de poetas
ciñe la hoja feliz sus cabezas,
protegidos de la noche perenne.
Aún entre muchos embarullado,
siempre intenso, erguido, siempre fuerte,
como al que no lo toca la muerte:
así surge la legión de los nombres
para alegrar la vida de los hombres,
¡Esos poetas de copiosas mientes!
© Wilhelmus Blaranzita
do Febo tibio calor despliega,
tras cerro que en sueño se anega,
se despliegan como verdes aralias
las esteras vivas de los laureles,
que en tierra ancestral de poetas
ciñe la hoja feliz sus cabezas,
protegidos de la noche perenne.
Aún entre muchos embarullado,
siempre intenso, erguido, siempre fuerte,
como al que no lo toca la muerte:
así surge la legión de los nombres
para alegrar la vida de los hombres,
¡Esos poetas de copiosas mientes!
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 15 de mayo de 2011
La Despedida
No sólo es la despedida
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 4 de mayo de 2011
Existir
La nostalgia pinta toda hebra
de los colores de la gloria
y cada hombre viste de fiesta
en las tierras de la memoria.
Y cada suceso banal
sin duda en la vejez será
un muy feliz recuerdo donde
encontrará solaz el hombre.
Y en el futuro rey será
en ataviadas resonancias
y del presente lo esencial
dejará ir sin repugnancia.
Trivialidades disfrazadas
de túnica, toga y alhajas,
esa es nuestra existencia necia,
sólo pasado y no vigencia:
Un océano de deseos,
sufrimiento y calamidad
y breves caprichos del seso
que todo viste de beldad.
Mas basta con ver una tumba
y saber cuál es mi fortuna
para así percibir de veras
la vida y su breve promesa.
Los huesos de muchos millones
y a su tiempo los míos propios,
la infinidad de los eones
juntará en polvoriento acopio.
Mas espero que quedará
de mí trabajo inmortal,
y una lápida sin mi nombre
serán mis legados al hombre.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
de los colores de la gloria
y cada hombre viste de fiesta
en las tierras de la memoria.
Y cada suceso banal
sin duda en la vejez será
un muy feliz recuerdo donde
encontrará solaz el hombre.
Y en el futuro rey será
en ataviadas resonancias
y del presente lo esencial
dejará ir sin repugnancia.
Trivialidades disfrazadas
de túnica, toga y alhajas,
esa es nuestra existencia necia,
sólo pasado y no vigencia:
Un océano de deseos,
sufrimiento y calamidad
y breves caprichos del seso
que todo viste de beldad.
Mas basta con ver una tumba
y saber cuál es mi fortuna
para así percibir de veras
la vida y su breve promesa.
Los huesos de muchos millones
y a su tiempo los míos propios,
la infinidad de los eones
juntará en polvoriento acopio.
Mas espero que quedará
de mí trabajo inmortal,
y una lápida sin mi nombre
serán mis legados al hombre.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 28 de abril de 2011
Nublado
Días nublados como este
llenan de ganas mi ánimo
siento el arrobo salírseme
bajo el firmamento pálido.
¿No es como estar encerrados
dentro de una nívea perla?
Y sin embargo hay quien dice
que días así dan pena.
¿Pero cómo puede ser
cuando es la naturaleza
la que arbitra, uniforma
y armonía da al sistema?
No seré yo el que presuma
que los ciclos naturales
se asocien de ingenua forma
a tan simples veleidades.
¿Por qué siendo tan pequeños,
unas simples criaturitas,
tanto cuesta disfrutar
de los dones de la vida?
Veo al cielo mudar tono
y a la gente lamentarse
y eso que sin lluvia no
podría uno sustentarse.
Días nublados como este
llenan de gozo a mi ser
siento la dicha salírseme
y toda hiel retroceder.
Y yo miro a unas gaviotas
en el día más nublado
remontarse en alto vuelo
con alegría y entusiasmo.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
llenan de ganas mi ánimo
siento el arrobo salírseme
bajo el firmamento pálido.
¿No es como estar encerrados
dentro de una nívea perla?
Y sin embargo hay quien dice
que días así dan pena.
¿Pero cómo puede ser
cuando es la naturaleza
la que arbitra, uniforma
y armonía da al sistema?
No seré yo el que presuma
que los ciclos naturales
se asocien de ingenua forma
a tan simples veleidades.
¿Por qué siendo tan pequeños,
unas simples criaturitas,
tanto cuesta disfrutar
de los dones de la vida?
Veo al cielo mudar tono
y a la gente lamentarse
y eso que sin lluvia no
podría uno sustentarse.
Días nublados como este
llenan de gozo a mi ser
siento la dicha salírseme
y toda hiel retroceder.
Y yo miro a unas gaviotas
en el día más nublado
remontarse en alto vuelo
con alegría y entusiasmo.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
lunes, 18 de abril de 2011
Para que tu Horizonte no se Ensombre
¿Por qué el hombre se agranda en su seno
si de dios posee gran pretensión?
Las almas no sufren de afectación,
no entienden por qué presumir es bueno.
El que surge a alturas de lo pleno
él sí que sabe obrar sin emoción,
y dirigir a fuerza de su don,
mas de orgullo nunca se encuentra lleno.
¿Y de dios jactas, arrogante hombre?,
si apenas has entrado en la edad.
No obstante tus logros y tu gran nombre,
deberás usar de tu voluntad
para que tu horizonte no se ensombre.
Sea esta tu lección de humildad.
Enero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
si de dios posee gran pretensión?
Las almas no sufren de afectación,
no entienden por qué presumir es bueno.
El que surge a alturas de lo pleno
él sí que sabe obrar sin emoción,
y dirigir a fuerza de su don,
mas de orgullo nunca se encuentra lleno.
¿Y de dios jactas, arrogante hombre?,
si apenas has entrado en la edad.
No obstante tus logros y tu gran nombre,
deberás usar de tu voluntad
para que tu horizonte no se ensombre.
Sea esta tu lección de humildad.
Enero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 14 de abril de 2011
El Silencio
Es un camino sin recovecos,
piedras ni brotes de maleza,
donde, vívidas, transitan dignas
las cohortes de las castas ideas.
Pasaje aquel es adoquinado
con los frutos de la reserva
porque poner freno a la lengua
por sí solo no es recompensa.
Dicen del hábito que es todo
mas por sí solo deja incierta
la llegada al ser del artista
de la dama de ojos violeta.
Intenso ardor del escogido
si cabe en voluntad serena;
el que poco dice y escucha
siempre actúa con gran certeza.
En abigarrada nulidad
lleva al espíritu nobleza;
ve premiado todo su esfuerzo
el que con el silencio flirtea.
Postscriptum:
Los trabajos del diablejo
a boca inquieta son anejos
¿Y quién ha dicho del callado
que en liga esté con el pecado?
A nadie hiere, a nadie engaña
el que nada dice a nadie daña.
Si algo feo oprime su pecho
de él saca solo algún provecho.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
piedras ni brotes de maleza,
donde, vívidas, transitan dignas
las cohortes de las castas ideas.
Pasaje aquel es adoquinado
con los frutos de la reserva
porque poner freno a la lengua
por sí solo no es recompensa.
Dicen del hábito que es todo
mas por sí solo deja incierta
la llegada al ser del artista
de la dama de ojos violeta.
Intenso ardor del escogido
si cabe en voluntad serena;
el que poco dice y escucha
siempre actúa con gran certeza.
En abigarrada nulidad
lleva al espíritu nobleza;
ve premiado todo su esfuerzo
el que con el silencio flirtea.
Postscriptum:
Los trabajos del diablejo
a boca inquieta son anejos
¿Y quién ha dicho del callado
que en liga esté con el pecado?
A nadie hiere, a nadie engaña
el que nada dice a nadie daña.
Si algo feo oprime su pecho
de él saca solo algún provecho.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 6 de abril de 2011
Los Tres Afanes del Hombre
El hombre posee un complejo espíritu
que se asemeja a un nubloso plasma
al que no se puede ver ni palpar
ni oler o entender con facilidad,
mas que, estando aprisionado en un
recipiente bien perceptible y que
maleable es al gusto de la esencia,
puede observarse su actuar sin gran ciencia.
De tal forma es posible examinarlo
y aplicar en él métodos científicos:
analizar, anotar, comparar,
luego compilar y sintetizar.
Pasos que nos llevan a concluir
en la afirmación que hoy nos atañe:
y es que los vigores del ser humano
en tres afanes se ven concentrados.
Primero, el de dar en el amor
todas las fuerzas de la mocedad
y, en toda la vida o la gran parte,
a besos y caricias consagrarse.
En ver en la mitad y en uno mismo
dos partes iguales de una semilla
que, de asombrosa forma, se sustenta
con el calor que su interior genera.
¡Qué gran gozo es contemplar la visión
que de a poco nos revela sus brillos!
¡Y cuánto de candidez se requiere
para creer que otras dichas hubiesen!
La vista que nubla el discernimiento
y llena de ardor al ser infatuado
no es ilusión ni espejismo engañoso
¡es la certeza pura del arrobo!
Segundo, el afán de honras, de fama,
que no menos que las pasiones de Eros
revuelve iracundo el mar del delirio
donde zozobra el consciente navío.
La chispa que enciende todas las mechas
de todos los cañones y fusiles;
el embrión de los belicosos hábitos
que a tantos hombres ha privado de hálito.
¡Por qué tanto te molestas, pobre hombre!,
si la gloria nunca llega invitada:
se buscaría, pero no aparece
jamás en vida a los que la merecen.
Y la que sí se presenta no es más
que una gloria endeble, no duradera,
que pronto comienza a languidecer
al dejar las armas enmohecer.
Tercero es el afán de propiedad
la ambición desmesurada de holgura,
de una cómoda existencia burguesa,
sin preocupaciones ni tristezas.
En verdad hay no mayor aliciente
para el trabajo en común de los hombres:
el gran valor que asignamos al rango
que medimos en cosas que compramos.
¡Aquel que tenga ojos, pues que así mire!
a las tontas abejas disputarse
enloquecidamente el néctar dulce
que a raudo éxtasis su efluvio sume.
¿Mas puede uno honestamente decir,
bien puesta una mano en el corazón,
Que hubiese una vehemencia benigna
aún cuando todas sean dañinas?
Estos tres son los afanes humanos
que, amalgamados, dan como fruto
al espíritu, en su mayor parte,
y creo yo bastante razonable
que poco peco de vulgar simplismo
al hallar en la vida y en los hombres
pocas o ninguna cosa que sean
igual motivo de tantas faenas.
Y el orden en que estos se presentaron
sirve para juzgar de su valor
y es de esta trinidad el más loable
el de darse por entero a la amante.
Y es, por el contrario, el más cruel
al objetivo bienestar humano
el execrable culto a la materia
del que mide su vida en pertenencias.
Y concluir de tal forma se puede
a la noción de que se es más feliz
con pocas cosas y bastante amor
y moderado gusto en el honor.
Porque de tal instancia se reserva
mayor atmósfera para el espíritu
que se puede destinar a lo noble,
a lo más elevado del ser hombre.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
que se asemeja a un nubloso plasma
al que no se puede ver ni palpar
ni oler o entender con facilidad,
mas que, estando aprisionado en un
recipiente bien perceptible y que
maleable es al gusto de la esencia,
puede observarse su actuar sin gran ciencia.
De tal forma es posible examinarlo
y aplicar en él métodos científicos:
analizar, anotar, comparar,
luego compilar y sintetizar.
Pasos que nos llevan a concluir
en la afirmación que hoy nos atañe:
y es que los vigores del ser humano
en tres afanes se ven concentrados.
Primero, el de dar en el amor
todas las fuerzas de la mocedad
y, en toda la vida o la gran parte,
a besos y caricias consagrarse.
En ver en la mitad y en uno mismo
dos partes iguales de una semilla
que, de asombrosa forma, se sustenta
con el calor que su interior genera.
¡Qué gran gozo es contemplar la visión
que de a poco nos revela sus brillos!
¡Y cuánto de candidez se requiere
para creer que otras dichas hubiesen!
La vista que nubla el discernimiento
y llena de ardor al ser infatuado
no es ilusión ni espejismo engañoso
¡es la certeza pura del arrobo!
Segundo, el afán de honras, de fama,
que no menos que las pasiones de Eros
revuelve iracundo el mar del delirio
donde zozobra el consciente navío.
La chispa que enciende todas las mechas
de todos los cañones y fusiles;
el embrión de los belicosos hábitos
que a tantos hombres ha privado de hálito.
¡Por qué tanto te molestas, pobre hombre!,
si la gloria nunca llega invitada:
se buscaría, pero no aparece
jamás en vida a los que la merecen.
Y la que sí se presenta no es más
que una gloria endeble, no duradera,
que pronto comienza a languidecer
al dejar las armas enmohecer.
Tercero es el afán de propiedad
la ambición desmesurada de holgura,
de una cómoda existencia burguesa,
sin preocupaciones ni tristezas.
En verdad hay no mayor aliciente
para el trabajo en común de los hombres:
el gran valor que asignamos al rango
que medimos en cosas que compramos.
¡Aquel que tenga ojos, pues que así mire!
a las tontas abejas disputarse
enloquecidamente el néctar dulce
que a raudo éxtasis su efluvio sume.
¿Mas puede uno honestamente decir,
bien puesta una mano en el corazón,
Que hubiese una vehemencia benigna
aún cuando todas sean dañinas?
Estos tres son los afanes humanos
que, amalgamados, dan como fruto
al espíritu, en su mayor parte,
y creo yo bastante razonable
que poco peco de vulgar simplismo
al hallar en la vida y en los hombres
pocas o ninguna cosa que sean
igual motivo de tantas faenas.
Y el orden en que estos se presentaron
sirve para juzgar de su valor
y es de esta trinidad el más loable
el de darse por entero a la amante.
Y es, por el contrario, el más cruel
al objetivo bienestar humano
el execrable culto a la materia
del que mide su vida en pertenencias.
Y concluir de tal forma se puede
a la noción de que se es más feliz
con pocas cosas y bastante amor
y moderado gusto en el honor.
Porque de tal instancia se reserva
mayor atmósfera para el espíritu
que se puede destinar a lo noble,
a lo más elevado del ser hombre.
Noviembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 31 de marzo de 2011
Las grandes dichas que la virtud presta (soneto)
Débase hallar de modo subrepticio
Las grandes dichas que la virtud presta
En tiempo que tan poca ayuda asesta
Uno hacerse el honroso servicio.
En era actual es cruel el suplicio
Ser de jaez a la vulgar opuesta,
Difícil vivir en época esta
Sin conocer a lo menos un vicio.
Se debe existir siendo no un lerdo
Como sentenciado a la galera
Mas si por magia mi humanidad pierdo
No se desvanece la vida entera,
Vivir podría a feliz acuerdo
Cual hosca bestia de agreste pradera.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
Las grandes dichas que la virtud presta
En tiempo que tan poca ayuda asesta
Uno hacerse el honroso servicio.
En era actual es cruel el suplicio
Ser de jaez a la vulgar opuesta,
Difícil vivir en época esta
Sin conocer a lo menos un vicio.
Se debe existir siendo no un lerdo
Como sentenciado a la galera
Mas si por magia mi humanidad pierdo
No se desvanece la vida entera,
Vivir podría a feliz acuerdo
Cual hosca bestia de agreste pradera.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
martes, 22 de marzo de 2011
Voces celestiales en contrapunto
Inspirado en el "Canticum Canticorum" de Giovanni Perluigi da Palestrina (1525 - 1594)
Voces celestiales en contrapunto
Me devuelven añorado sosiego
Y siento en mí amansarse el fuego
Que ofusca al alma y sus asuntos.
A dormir de calma están a punto
Los trastornos que bregaba el ego
Y de la ansiedad que me tuvo ciego,
Extasiado, no siento ni barrunto.
A ustedes agradezco, Melodías,
El recuperar mi encantado genio
Por el cobijo de tu maestría
Con la que puede ascender mi ingenio.
Y en tu solaz nunca se harán umbrías
Mis horas de actuación en el proscenio.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
Voces celestiales en contrapunto
Me devuelven añorado sosiego
Y siento en mí amansarse el fuego
Que ofusca al alma y sus asuntos.
A dormir de calma están a punto
Los trastornos que bregaba el ego
Y de la ansiedad que me tuvo ciego,
Extasiado, no siento ni barrunto.
A ustedes agradezco, Melodías,
El recuperar mi encantado genio
Por el cobijo de tu maestría
Con la que puede ascender mi ingenio.
Y en tu solaz nunca se harán umbrías
Mis horas de actuación en el proscenio.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 9 de marzo de 2011
Lección de Vida
Tú mismo sé
oye la voz
del interior
para saber
cómo el numen
te conformó.
Mantente lejos
de ignorantes
que en sofocante
noche están ciegos,
en la ilusión
de la noche acre.
El árbol, solo,
echa raíces
y así recibe
del mundo todo
lo requerido
que nunca es poco.
Próspera o mísera,
en toda etapa,
unida o rala,
la natura íntegra
perenne vive en
latentes capas.
Para saber
de tu misión
calla tu voz
calla tu ser
tu oído aguza y
pon atención.
Escucha llamar
a la hermosa alma,
la tierra amada,
óyela hablar:
Naturaleza,
la perpetua ama.
© Wilhelmus Blaranzita
oye la voz
del interior
para saber
cómo el numen
te conformó.
Mantente lejos
de ignorantes
que en sofocante
noche están ciegos,
en la ilusión
de la noche acre.
El árbol, solo,
echa raíces
y así recibe
del mundo todo
lo requerido
que nunca es poco.
Próspera o mísera,
en toda etapa,
unida o rala,
la natura íntegra
perenne vive en
latentes capas.
Para saber
de tu misión
calla tu voz
calla tu ser
tu oído aguza y
pon atención.
Escucha llamar
a la hermosa alma,
la tierra amada,
óyela hablar:
Naturaleza,
la perpetua ama.
© Wilhelmus Blaranzita
martes, 1 de marzo de 2011
Desafío del poeta Lorenzo de Miranda en una glosa original
TEXTO (original de Don Quijote, segunda parte, Cap XVIII).
Si mi fue tornase a es
Sin esperar más será
O viniese el tiempo ya
De lo que será después.
GLOSA.
A lo luengo de la andanza,
¡se vive tan inconsciente!
Bien así es la nuestra danza:
es pérdida del presente,
sólo trazos de añoranza.
¿Pero qué es del mes a mes
sin que a la actualidad des
tu obligada reverencia?
Lloras mas bien la sentencia:
"Si mi fue tornase a es."
Pero en vano te lamentas
lo que quieres ser no puede,
poco importa lo que sientas,
porque Cronos nunca cede
y el tiempo no anda a tientas:
bien su trampa tejerá
y actos tuyos tornará
en gris y mustia polución
y tu pronta defunción
sin esperar más será.
Mas trágicos no seamos
poemas de jaez tal
por montones los contamos
y redunda siempre en mal
repetir lo que contamos.
En lo que el tiempo dirá,
a cada hora que vendrá,
dirijamos nuestras miras.
¡Cantemos a son de liras!:
"O viniese el tiempo ya
O en vivir no nos holguemos.
Siendo aquello lo forzoso
¡alegres por siempre estemos,
no nos veamos luctuosos!",
tales versos recitemos,
aunque no se encuentren diez,
ocho, seis, siquiera tres
que, en sus diarias jactancias,
prevean las circunstancias
de lo que será después.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
Si mi fue tornase a es
Sin esperar más será
O viniese el tiempo ya
De lo que será después.
GLOSA.
A lo luengo de la andanza,
¡se vive tan inconsciente!
Bien así es la nuestra danza:
es pérdida del presente,
sólo trazos de añoranza.
¿Pero qué es del mes a mes
sin que a la actualidad des
tu obligada reverencia?
Lloras mas bien la sentencia:
"Si mi fue tornase a es."
Pero en vano te lamentas
lo que quieres ser no puede,
poco importa lo que sientas,
porque Cronos nunca cede
y el tiempo no anda a tientas:
bien su trampa tejerá
y actos tuyos tornará
en gris y mustia polución
y tu pronta defunción
sin esperar más será.
Mas trágicos no seamos
poemas de jaez tal
por montones los contamos
y redunda siempre en mal
repetir lo que contamos.
En lo que el tiempo dirá,
a cada hora que vendrá,
dirijamos nuestras miras.
¡Cantemos a son de liras!:
"O viniese el tiempo ya
O en vivir no nos holguemos.
Siendo aquello lo forzoso
¡alegres por siempre estemos,
no nos veamos luctuosos!",
tales versos recitemos,
aunque no se encuentren diez,
ocho, seis, siquiera tres
que, en sus diarias jactancias,
prevean las circunstancias
de lo que será después.
Diciembre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
martes, 22 de febrero de 2011
Seguro está el que se arrima a la verdad, puesto que...
Los hombres que, con sus doradas bocas,
Declaran la Verdad con distinción,
de tan rara naturaleza son,
tan peculiar el hado que les toca,
que de oro podrían, se me antoja,
levantarse sus homenajes por
todo lo ancho del mundo, señor,
en cada paraje que los acoja,
y nadie, aseguro, llegaría
con la idea de hacer ultraje
A estas sólidas fisonomías,
Vestidas con tan tentador ropaje.
Tan ocultas tierras ampararían
de estos héroes los homenajes.
Junio de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
Declaran la Verdad con distinción,
de tan rara naturaleza son,
tan peculiar el hado que les toca,
que de oro podrían, se me antoja,
levantarse sus homenajes por
todo lo ancho del mundo, señor,
en cada paraje que los acoja,
y nadie, aseguro, llegaría
con la idea de hacer ultraje
A estas sólidas fisonomías,
Vestidas con tan tentador ropaje.
Tan ocultas tierras ampararían
de estos héroes los homenajes.
Junio de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 11 de febrero de 2011
Luporum Melus
Aun los seres más vulgares
entre la raza de los hombres
sus instintos plebeyos ciñen
al yugo de los buenos nombres
¡Qué extraño, en verdad, es ver
sentados a aquellos amigos
con tanto tacto declamando
sus tan insulsos artificios!
Es como si admitido fuese
en las diarias conversaciones
lo más soez mientras medie
entre aquello simulaciones.
Todo conforme y aceptado
es en tal ataviado son
mientras tengamos en acuerdo
mayoría de aprobación.
Si escrito tal fallo estuviese,
así el decreto diría:
"Feliz e idiota siempre sed,
mas no olvidéis la cobardía,
ya que sin este aditamento
tu estulticia no perdona
el tan pretendido amigo,
que a escondidas te baldona."
"Mas acordado lo anterior
no os olvidéis del inciso:
permitido es por la ley,
y a la ilusión es muy preciso,
que ataquéis al uno que no
sea de esta reverente,
que sutil lo torturéis sin
romper la concordia vigente"
Así, contentos y felices
a su gusto ellos vivieron
en la malla de la ilusión
que tan gustosos se tendieron;
si encarar la realidad
es verse en el feo aprieto
de contemplar en ellos mismos
la exhibición de los defectos.
Y mientras en dicho embuste
prosperan los Hijos de Dios,
el gentil, en cuya decencia
a toda prueba, dijo adios,
A su amada guarida vuelve,
a su círculo abandonado,
el orbe ingrato de los hombres,
en suficiencia, explorado.
¡En su cautiva inteligencia
uno no querría perderse,
donde toda la rebeldía
nunca puede dejar de verse!
¡Donde la bestia se libera
del sucio fango que hiede
a disimulo, fingimiento
y mentiras de toda especie!
En su medio, al fin desnudo,
el hombre se ve a sí mismo
y horrorizado, mas de ser
fragmento de tanto cinismo,
de toda la mendacidad,
que rellena la humana hondura,
sacude el alma y vuelve
a regirse por su cordura.
¡Instinto, gran violencia,
pasión, fuego, hambre de vida!
¡Mórbido humor, lo auténtico,
la existencia de orgullo henchida!
¿Y qué puede este cismático
decir a todos sus hermanos,
qué lección vamos a extraer
de su vivencia y de su engaño?
¡NO HAY!
Dejad la enseñanza,
un escolio lo dice todo:
"No soy hombre civilizado,
ni soy tampoco mono - ¡Soy lobo!"
Agosto del 2009 - Septiembre del 2010
© Wilhelmus Blaranzita
entre la raza de los hombres
sus instintos plebeyos ciñen
al yugo de los buenos nombres
¡Qué extraño, en verdad, es ver
sentados a aquellos amigos
con tanto tacto declamando
sus tan insulsos artificios!
Es como si admitido fuese
en las diarias conversaciones
lo más soez mientras medie
entre aquello simulaciones.
Todo conforme y aceptado
es en tal ataviado son
mientras tengamos en acuerdo
mayoría de aprobación.
Si escrito tal fallo estuviese,
así el decreto diría:
"Feliz e idiota siempre sed,
mas no olvidéis la cobardía,
ya que sin este aditamento
tu estulticia no perdona
el tan pretendido amigo,
que a escondidas te baldona."
"Mas acordado lo anterior
no os olvidéis del inciso:
permitido es por la ley,
y a la ilusión es muy preciso,
que ataquéis al uno que no
sea de esta reverente,
que sutil lo torturéis sin
romper la concordia vigente"
Así, contentos y felices
a su gusto ellos vivieron
en la malla de la ilusión
que tan gustosos se tendieron;
si encarar la realidad
es verse en el feo aprieto
de contemplar en ellos mismos
la exhibición de los defectos.
Y mientras en dicho embuste
prosperan los Hijos de Dios,
el gentil, en cuya decencia
a toda prueba, dijo adios,
A su amada guarida vuelve,
a su círculo abandonado,
el orbe ingrato de los hombres,
en suficiencia, explorado.
¡En su cautiva inteligencia
uno no querría perderse,
donde toda la rebeldía
nunca puede dejar de verse!
¡Donde la bestia se libera
del sucio fango que hiede
a disimulo, fingimiento
y mentiras de toda especie!
En su medio, al fin desnudo,
el hombre se ve a sí mismo
y horrorizado, mas de ser
fragmento de tanto cinismo,
de toda la mendacidad,
que rellena la humana hondura,
sacude el alma y vuelve
a regirse por su cordura.
¡Instinto, gran violencia,
pasión, fuego, hambre de vida!
¡Mórbido humor, lo auténtico,
la existencia de orgullo henchida!
¿Y qué puede este cismático
decir a todos sus hermanos,
qué lección vamos a extraer
de su vivencia y de su engaño?
¡NO HAY!
Dejad la enseñanza,
un escolio lo dice todo:
"No soy hombre civilizado,
ni soy tampoco mono - ¡Soy lobo!"
Agosto del 2009 - Septiembre del 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 6 de febrero de 2011
La Fría Doncella Insolícita
Las nubes aprontan atardeceres
y no nos dejan avistar por ello
en las alturas a discretos seres
recubiertos por acerado velo.
Antelan las nubes el aguacero
y bajo mi confortante cubierta
espero que caigan luego los cuerpos
que deshagan la sed de la tierra.
¿Sientes nostalgia por mejores tiempos?
No te lamentes del sombrío Invierno
La melancolía a su tiempo cede
al estío y sus halagos ardientes.
Es como doncella insolicitada
Y, no obstante, en tí vive y en mí
en la mitad febril de la jornada
frío podemos también sentir.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
y no nos dejan avistar por ello
en las alturas a discretos seres
recubiertos por acerado velo.
Antelan las nubes el aguacero
y bajo mi confortante cubierta
espero que caigan luego los cuerpos
que deshagan la sed de la tierra.
¿Sientes nostalgia por mejores tiempos?
No te lamentes del sombrío Invierno
La melancolía a su tiempo cede
al estío y sus halagos ardientes.
Es como doncella insolicitada
Y, no obstante, en tí vive y en mí
en la mitad febril de la jornada
frío podemos también sentir.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
martes, 1 de febrero de 2011
El Anacoreta
Sin dejar en su eremitismo
De creer en la bella gente
En sus coloquios él presente
Se vuelve apóstata ahí mismo.
Sin odio rechaza la vida
En multitudinario exhausto,
La tierna existencia sin fausto
La cree más a su medida.
No cambiaría, en efecto,
La apacible vida estoica,
Ya que es en lazo perfecto
Una con su avenida lógica;
Dulce llamado del asceta,
Que aunque elegido no sea
De la turbulenta ralea,
Sin pena alguna la deserta.
Porque no es libre el hombre
Si no posee la paz en sí,
Aunque no sepa ciertas dichas
Saborea otro frenesí.
Mas le priva su inclinación,
Sin duda alguna, de cierto empleo -
Disgusto mayor, en verdad,
Si fealdad no es su defecto.
Porque solo amar no puede,
No se le presentan en su retiro
Los goces de la juventud,
Su delicia, su dulce delirio.
Pasa sus días con Dios,
Y aunque se vea siempre con Él,
Tristes son a veces sus días
Sin la amada que se acoja a él.
Agosto de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
De creer en la bella gente
En sus coloquios él presente
Se vuelve apóstata ahí mismo.
Sin odio rechaza la vida
En multitudinario exhausto,
La tierna existencia sin fausto
La cree más a su medida.
No cambiaría, en efecto,
La apacible vida estoica,
Ya que es en lazo perfecto
Una con su avenida lógica;
Dulce llamado del asceta,
Que aunque elegido no sea
De la turbulenta ralea,
Sin pena alguna la deserta.
Porque no es libre el hombre
Si no posee la paz en sí,
Aunque no sepa ciertas dichas
Saborea otro frenesí.
Mas le priva su inclinación,
Sin duda alguna, de cierto empleo -
Disgusto mayor, en verdad,
Si fealdad no es su defecto.
Porque solo amar no puede,
No se le presentan en su retiro
Los goces de la juventud,
Su delicia, su dulce delirio.
Pasa sus días con Dios,
Y aunque se vea siempre con Él,
Tristes son a veces sus días
Sin la amada que se acoja a él.
Agosto de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
domingo, 9 de enero de 2011
Los Trabajos de la Juventud
Grande y soberbia, en mí siento
a la poderosa energía
del que no conoce el aspecto
del crepúsculo de los días.
Y al numen que a todos entrega
en los albores del trayecto
el bagaje de las pasiones,
de dolores y de emociones.
Congregados singularmente
fuerza, espíritu, y mente.
Son estos el fausto acicate,
son el obsequio inigualable.
¿Qué es, entonces, lo que yo hago
tirando mis cartas al pozo
sin siquiera haberlas jugado?
¿Por qué me dejo yo vencer
tan fácil por la dejadez?
Así y todo es raro ver
al que del muy veleidoso hado
recibe desde la niñez
el impulso de los trabajos.
Mas tal fenómeno gozoso
¡tan pronto aparece, nada es!,
pues la honra incipiente depara
a futuro muerte temprana.
Y esto hace a muchos preguntarse
si la honra tal destino vale.
Nos antojan vanas las ansias
del buque de doradas jarcias
que se hunde apenas arribado,
puesto que el océano infame
tan poco aprecia los milagros.
Y ahí nuestras almas navegan,
en la mar que quita y obsequia.
Y a fin de no ceder las velas
¿Qué más queda, sino el esfuerzo
ya que la furiosa marea
no se aplaca con simples rezos?
Actuemos cierta y virilmente
y dediquemos a obras nuestras
constancia, recelo y pasión
en todo instante de labor.
Hasta que deje el dios Eolo
de castigarnos con sus soplos.
Vale conocer bien temprano
De los númenes sus mandatos
y honrar a la naturaleza
obedeciendo a sus caprichos
con fiel y sincera entereza.
Y trabajar con gran deseo
en nuestras labores y empeños.
© Wilhelmus Blaranzita
a la poderosa energía
del que no conoce el aspecto
del crepúsculo de los días.
Y al numen que a todos entrega
en los albores del trayecto
el bagaje de las pasiones,
de dolores y de emociones.
Congregados singularmente
fuerza, espíritu, y mente.
Son estos el fausto acicate,
son el obsequio inigualable.
¿Qué es, entonces, lo que yo hago
tirando mis cartas al pozo
sin siquiera haberlas jugado?
¿Por qué me dejo yo vencer
tan fácil por la dejadez?
Así y todo es raro ver
al que del muy veleidoso hado
recibe desde la niñez
el impulso de los trabajos.
Mas tal fenómeno gozoso
¡tan pronto aparece, nada es!,
pues la honra incipiente depara
a futuro muerte temprana.
Y esto hace a muchos preguntarse
si la honra tal destino vale.
Nos antojan vanas las ansias
del buque de doradas jarcias
que se hunde apenas arribado,
puesto que el océano infame
tan poco aprecia los milagros.
Y ahí nuestras almas navegan,
en la mar que quita y obsequia.
Y a fin de no ceder las velas
¿Qué más queda, sino el esfuerzo
ya que la furiosa marea
no se aplaca con simples rezos?
Actuemos cierta y virilmente
y dediquemos a obras nuestras
constancia, recelo y pasión
en todo instante de labor.
Hasta que deje el dios Eolo
de castigarnos con sus soplos.
Vale conocer bien temprano
De los númenes sus mandatos
y honrar a la naturaleza
obedeciendo a sus caprichos
con fiel y sincera entereza.
Y trabajar con gran deseo
en nuestras labores y empeños.
© Wilhelmus Blaranzita
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