jueves, 28 de abril de 2011

Nublado

Días nublados como este
llenan de ganas mi ánimo
siento el arrobo salírseme
bajo el firmamento pálido.

¿No es como estar encerrados
dentro de una nívea perla?
Y sin embargo hay quien dice
que días así dan pena.

¿Pero cómo puede ser
cuando es la naturaleza
la que arbitra, uniforma
y armonía da al sistema?

No seré yo el que presuma
que los ciclos naturales
se asocien de ingenua forma
a tan simples veleidades.

¿Por qué siendo tan pequeños,
unas simples criaturitas,
tanto cuesta disfrutar
de los dones de la vida?

Veo al cielo mudar tono
y a la gente lamentarse
y eso que sin lluvia no
podría uno sustentarse.

Días nublados como este
llenan de gozo a mi ser
siento la dicha salírseme
y toda hiel retroceder.

Y yo miro a unas gaviotas
en el día más nublado
remontarse en alto vuelo
con alegría y entusiasmo.

Noviembre de 2009

© Wilhelmus Blaranzita

lunes, 18 de abril de 2011

Para que tu Horizonte no se Ensombre

¿Por qué el hombre se agranda en su seno
si de dios posee gran pretensión?
Las almas no sufren de afectación,
no entienden por qué presumir es bueno.

El que surge a alturas de lo pleno
él sí que sabe obrar sin emoción,
y dirigir a fuerza de su don,
mas de orgullo nunca se encuentra lleno.

¿Y de dios jactas, arrogante hombre?,
si apenas has entrado en la edad.
No obstante tus logros y tu gran nombre,

deberás usar de tu voluntad
para que tu horizonte no se ensombre.
Sea esta tu lección de humildad.

Enero de 2010

© Wilhelmus Blaranzita

jueves, 14 de abril de 2011

El Silencio

Es un camino sin recovecos,
piedras ni brotes de maleza,
donde, vívidas, transitan dignas
las cohortes de las castas ideas.

Pasaje aquel es adoquinado
con los frutos de la reserva
porque poner freno a la lengua
por sí solo no es recompensa.

Dicen del hábito que es todo
mas por sí solo deja incierta
la llegada al ser del artista
de la dama de ojos violeta.

Intenso ardor del escogido
si cabe en voluntad serena;
el que poco dice y escucha
siempre actúa con gran certeza.

En abigarrada nulidad
lleva al espíritu nobleza;
ve premiado todo su esfuerzo
el que con el silencio flirtea.

Postscriptum:

Los trabajos del diablejo
a boca inquieta son anejos
¿Y quién ha dicho del callado
que en liga esté con el pecado?

A nadie hiere, a nadie engaña
el que nada dice a nadie daña.
Si algo feo oprime su pecho
de él saca solo algún provecho.

Marzo de 2010

© Wilhelmus Blaranzita

miércoles, 6 de abril de 2011

Los Tres Afanes del Hombre

El hombre posee un complejo espíritu
que se asemeja a un nubloso plasma
al que no se puede ver ni palpar
ni oler o entender con facilidad,
mas que, estando aprisionado en un
recipiente bien perceptible y que
maleable es al gusto de la esencia,
puede observarse su actuar sin gran ciencia.

De tal forma es posible examinarlo
y aplicar en él métodos científicos:
analizar, anotar, comparar,
luego compilar y sintetizar.
Pasos que nos llevan a concluir
en la afirmación que hoy nos atañe:
y es que los vigores del ser humano
en tres afanes se ven concentrados.

Primero, el de dar en el amor
todas las fuerzas de la mocedad
y, en toda la vida o la gran parte,
a besos y caricias consagrarse.
En ver en la mitad y en uno mismo
dos partes iguales de una semilla
que, de asombrosa forma, se sustenta
con el calor que su interior genera.

¡Qué gran gozo es contemplar la visión
que de a poco nos revela sus brillos!
¡Y cuánto de candidez se requiere
para creer que otras dichas hubiesen!
La vista que nubla el discernimiento
y llena de ardor al ser infatuado
no es ilusión ni espejismo engañoso
¡es la certeza pura del arrobo!

Segundo, el afán de honras, de fama,
que no menos que las pasiones de Eros
revuelve iracundo el mar del delirio
donde zozobra el consciente navío.
La chispa que enciende todas las mechas
de todos los cañones y fusiles;
el embrión de los belicosos hábitos
que a tantos hombres ha privado de hálito.

¡Por qué tanto te molestas, pobre hombre!,
si la gloria nunca llega invitada:
se buscaría, pero no aparece
jamás en vida a los que la merecen.
Y la que sí se presenta no es más
que una gloria endeble, no duradera,
que pronto comienza a languidecer
al dejar las armas enmohecer.

Tercero es el afán de propiedad
la ambición desmesurada de holgura,
de una cómoda existencia burguesa,
sin preocupaciones ni tristezas.
En verdad hay no mayor aliciente
para el trabajo en común de los hombres:
el gran valor que asignamos al rango
que medimos en cosas que compramos.

¡Aquel que tenga ojos, pues que así mire!
a las tontas abejas disputarse
enloquecidamente el néctar dulce
que a raudo éxtasis su efluvio sume.
¿Mas puede uno honestamente decir,
bien puesta una mano en el corazón,
Que hubiese una vehemencia benigna
aún cuando todas sean dañinas?

Estos tres son los afanes humanos
que, amalgamados, dan como fruto
al espíritu, en su mayor parte,
y creo yo bastante razonable
que poco peco de vulgar simplismo
al hallar en la vida y en los hombres
pocas o ninguna cosa que sean
igual motivo de tantas faenas.

Y el orden en que estos se presentaron
sirve para juzgar de su valor
y es de esta trinidad el más loable
el de darse por entero a la amante.
Y es, por el contrario, el más cruel
al objetivo bienestar humano
el execrable culto a la materia
del que mide su vida en pertenencias.

Y concluir de tal forma se puede
a la noción de que se es más feliz
con pocas cosas y bastante amor
y moderado gusto en el honor.
Porque de tal instancia se reserva
mayor atmósfera para el espíritu
que se puede destinar a lo noble,
a lo más elevado del ser hombre.

Noviembre de 2009

© Wilhelmus Blaranzita

jueves, 31 de marzo de 2011

Las grandes dichas que la virtud presta (soneto)

Débase hallar de modo subrepticio
Las grandes dichas que la virtud presta
En tiempo que tan poca ayuda asesta
Uno hacerse el honroso servicio.

En era actual es cruel el suplicio
Ser de jaez a la vulgar opuesta,
Difícil vivir en época esta
Sin conocer a lo menos un vicio.

Se debe existir siendo no un lerdo
Como sentenciado a la galera
Mas si por magia mi humanidad pierdo

No se desvanece la vida entera,
Vivir podría a feliz acuerdo
Cual hosca bestia de agreste pradera.

Diciembre de 2009

© Wilhelmus Blaranzita

viernes, 25 de marzo de 2011

Traducción: "She Walks in Beauty", por Lord Byron.
















Pieza original, escrita en tetrámetro yámbico (iambic tetrameter), con estructura ABABAB, en rima consonante.

Fuente: http://en.wikisource.org/wiki/The_Hebrew_Melodies/She_walks_in_beauty

She Walks in Beauty (Lord Byron)

I
She walks in beauty—like the night
Of cloudless climes and starry skies,
And all that's best of dark and bright
Meet in her aspect and her eyes;
Thus mellowed to the tender light
Which heaven to gaudy day denies.

II
One shade the more, one ray the less,
Had half impaired the nameless grace
Which waves in every raven tress
Or softly lightens o'er her face—
Where thoughts serenely sweet express
How pure, how dear their dwelling place.

III
And on that cheek and o'er that brow
So soft, so calm yet eloquent,
The smiles that win, the tints that glow
But tell of days in goodness spent
A mind at peace with all below,
A heart whose love is innocent.

------

Traducción en versos endecasílabos, estructura ABBABA (ultima estrofa: ABABBB), rima asonante y consonante:

Anda ella en belleza

I

Anda ella en belleza, cual noche
sin nubarrones y cielo estrellado,
y todo lo oscuro y alumbrado
en sus ojos y rostro se conocen;
Así, a la tierna luz endulzado
que cielo a día no reconoce.

II

Una sombra de más, un rayo menos,
Han casi desecho la innombre gracia,
que la trenza del cuervo bien agracia
o ilumina también su rostro bueno -
Donde pensamiento sereno alaba
cuán puro y querido es su techo.

III

Y en tales mejilla y semblante
tan suaves, tan calmos, mas elocuentes,
los tintes limpios y rictus triunfante
dicen de días en bondad frecuente,
mente en paz con todo lo terrestre,
corazón cuyo amor es inocente.

martes, 22 de marzo de 2011

Voces celestiales en contrapunto

Inspirado en el "Canticum Canticorum" de Giovanni Perluigi da Palestrina (1525 - 1594)



Voces celestiales en contrapunto
Me devuelven añorado sosiego
Y siento en mí amansarse el fuego
Que ofusca al alma y sus asuntos.
A dormir de calma están a punto
Los trastornos que bregaba el ego
Y de la ansiedad que me tuvo ciego,
Extasiado, no siento ni barrunto.
A ustedes agradezco, Melodías,
El recuperar mi encantado genio
Por el cobijo de tu maestría
Con la que puede ascender mi ingenio.
Y en tu solaz nunca se harán umbrías
Mis horas de actuación en el proscenio.

Diciembre de 2009

© Wilhelmus Blaranzita