En Otoño, las hojas fenecen
y nacen nuevas melancolías
y la soledad, dulce a veces
abre en el alma nueva herida.
¿Por qué echarse encima el peso
del mundo sobre cansados hombros?
Si con Eros debiese bastarme
y, sin embargo, lo desconozco.
El dulce placer del eremita
en cruz se torna con la morriña
del que protege su corazón
de los azares del buen amor.
Tan ajenos caminos tomaron
los que nacieron para juntarse,
rechaza mi juicio timorato
fundirse en amorosos trances.
Allí estás, aquí estoy, ¡Ay!
¡Qué duro es cuando la distancia
nada perjudica al demonio
que con requiebros nunca se sacia!
Son anejos los mayores gozos
a las tristezas más refulgentes.
El hombre paga así el precio
de cada circunstancia alegre.
Mayo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
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domingo, 5 de junio de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
La Despedida
No sólo es la despedida
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
de tristezas la más grata;
a cada etapa en la vida
es hacia ellas la entrada.
¿Qué gesto o acción posee
tal rasgo unificador,
y que a la vez nos acerque
al fin de una relación?
Con lágrimas en los ojos
y un ademán de mi mano
sintiendo ya el gran añoro
despido al querido hermano
Y al execrable antípoda
concluida la batalla
con mirada y voz altísonas
doy mis loas elevadas
Y es que la simple partida
es acción universal
y a la raza dividida
la reúne en igualdad
Porque somos resultado
de una rara paradoja:
social sentir traslapado
a sed de obras venturosas
Octubre de 2009
© Wilhelmus Blaranzita
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