Sufren tus cabellos rubios, blanca faz
y celestes ojos, el ardor de mi
abrasante iris, que en clima tan
suave como este, tales atributos
aclararon. Sufren tu figura y
formas ser la presa gentil de mis fauces,
por la crueldad del deseo indómito
y de mi fragor hechas montaraces.
Sufren tu pudor de doncella y
gracia virginal el furioso ataque,
fácil arremetida, a su fortaleza:
cómico recurso que muy pronto deja,
en intempestivo y feroz ataque,
tu ciudadela al descubierto.
Sufren tu gollete, pecho y tu boca
de los vehementes restallidos que
labios míos sueltan con fácil premura:
tan dulce lo que culmina de acerba
infatuación es. Mi mano impasible
se estremece con el suave contacto.
¿Por qué ante el deseo supremo
estar timorato? Porque emponzoñado
se encuentra tu amante por el veneno
de los Erotes, chiquillos impetuosos,
quen mi pecho con furia y capricho
diabólicos su dorada saeta
insertaron en la trémula carne.
Deliciosa angustia es el repentino
encuentro que junta a dos corazones
armónicos; como tal no hay en vida
escasa y breve. El corazón se
sumerge, la crisma se remonta y
el hombre ya no es dueño de sí
al mirar los rasgos simétricos y
la coqueta y bien contorneada
figura de una muchachita apenas
entrada en la alba de sus gracias.
Noviembre de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
lunes, 24 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
Los Trabajos de la Juventud
Grande y soberbia, en mí siento
a la poderosa energía
del que no conoce el aspecto
del crepúsculo de los días.
Y al numen que a todos entrega
en los albores del trayecto
el bagaje de las pasiones,
de dolores y de emociones.
Congregados singularmente
fuerza, espíritu, y mente.
Son estos el fausto acicate,
son el obsequio inigualable.
¿Qué es, entonces, lo que yo hago
tirando mis cartas al pozo
sin siquiera haberlas jugado?
¿Por qué me dejo yo vencer
tan fácil por la dejadez?
Así y todo es raro ver
al que del muy veleidoso hado
recibe desde la niñez
el impulso de los trabajos.
Mas tal fenómeno gozoso
¡tan pronto aparece, nada es!,
pues la honra incipiente depara
a futuro muerte temprana.
Y esto hace a muchos preguntarse
si la honra tal destino vale.
Nos antojan vanas las ansias
del buque de doradas jarcias
que se hunde apenas arribado,
puesto que el océano infame
tan poco aprecia los milagros.
Y ahí nuestras almas navegan,
en la mar que quita y obsequia.
Y a fin de no ceder las velas
¿Qué más queda, sino el esfuerzo
ya que la furiosa marea
no se aplaca con simples rezos?
Actuemos cierta y virilmente
y dediquemos a obras nuestras
constancia, recelo y pasión
en todo instante de labor.
Hasta que deje el dios Eolo
de castigarnos con sus soplos.
Vale conocer bien temprano
De los númenes sus mandatos
y honrar a la naturaleza
obedeciendo a sus caprichos
con fiel y sincera entereza.
Y trabajar con gran deseo
en nuestras labores y empeños.
© Wilhelmus Blaranzita
a la poderosa energía
del que no conoce el aspecto
del crepúsculo de los días.
Y al numen que a todos entrega
en los albores del trayecto
el bagaje de las pasiones,
de dolores y de emociones.
Congregados singularmente
fuerza, espíritu, y mente.
Son estos el fausto acicate,
son el obsequio inigualable.
¿Qué es, entonces, lo que yo hago
tirando mis cartas al pozo
sin siquiera haberlas jugado?
¿Por qué me dejo yo vencer
tan fácil por la dejadez?
Así y todo es raro ver
al que del muy veleidoso hado
recibe desde la niñez
el impulso de los trabajos.
Mas tal fenómeno gozoso
¡tan pronto aparece, nada es!,
pues la honra incipiente depara
a futuro muerte temprana.
Y esto hace a muchos preguntarse
si la honra tal destino vale.
Nos antojan vanas las ansias
del buque de doradas jarcias
que se hunde apenas arribado,
puesto que el océano infame
tan poco aprecia los milagros.
Y ahí nuestras almas navegan,
en la mar que quita y obsequia.
Y a fin de no ceder las velas
¿Qué más queda, sino el esfuerzo
ya que la furiosa marea
no se aplaca con simples rezos?
Actuemos cierta y virilmente
y dediquemos a obras nuestras
constancia, recelo y pasión
en todo instante de labor.
Hasta que deje el dios Eolo
de castigarnos con sus soplos.
Vale conocer bien temprano
De los númenes sus mandatos
y honrar a la naturaleza
obedeciendo a sus caprichos
con fiel y sincera entereza.
Y trabajar con gran deseo
en nuestras labores y empeños.
© Wilhelmus Blaranzita
viernes, 24 de diciembre de 2010
Bruja de Eones Indefinidos
Bruja de eones indefinidos
¡Infame espectro de ramera osada!
Te acercas a mí desataviada,
mi calor pide tu natural frío.
"Déjame yacer contigo, querido"
dices con tan candorosa mirada,
que a la muerte sirve de fachada:
tus artes me rinden y soy vencido.
Manso, en tu letárgico abrazo,
me privas de mi fiebre, ¡seviciosa!,
en tanto Laquesis, la nunca ociosa
con calma deshila lo devanado.
Echarnos con la Pereza viciosa
viciosos nos hace, y desgraciados.
Mayo de 2010.
© Wilhelmus Blaranzita
¡Infame espectro de ramera osada!
Te acercas a mí desataviada,
mi calor pide tu natural frío.
"Déjame yacer contigo, querido"
dices con tan candorosa mirada,
que a la muerte sirve de fachada:
tus artes me rinden y soy vencido.
Manso, en tu letárgico abrazo,
me privas de mi fiebre, ¡seviciosa!,
en tanto Laquesis, la nunca ociosa
con calma deshila lo devanado.
Echarnos con la Pereza viciosa
viciosos nos hace, y desgraciados.
Mayo de 2010.
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La Melancolía
¿Qué es melancolía, si no es un añoro?
sensación dolorosa, mas dulce a su modo,
que en mares ignotos, un peso en mi pecho
ancla fuertemente la nave del contento.
Si de amor perdido o soñado se trata
¡A qué calma transporta a la sufrida alma
antes mecida por vehementes deseos
pasión embriagante y hervores intensos!
¡Oh, Amor, misterio entre los misterios!
Y, sin embargo, una acibarada calma
en sociedad se mece con bellas remembranzas.
Elijo no salir del ponzoñoso estado
que rebalsa mi pecho con humores amargos.
Un cuento que acaba, que nos gustó leer,
siempre apetecemos el retornar a él,
el pasado, empero, muere a cada instante
y el presente es un tálamo vacante.
Mas siempre dispuesta a compartir el vacío
yace una querida bien junto al individuo
y se me acurruca con amor infinito,
perpetua añoranza y opacos vestidos.
¡Oh querida, bien amada melancolía!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
sensación dolorosa, mas dulce a su modo,
que en mares ignotos, un peso en mi pecho
ancla fuertemente la nave del contento.
Si de amor perdido o soñado se trata
¡A qué calma transporta a la sufrida alma
antes mecida por vehementes deseos
pasión embriagante y hervores intensos!
¡Oh, Amor, misterio entre los misterios!
Y, sin embargo, una acibarada calma
en sociedad se mece con bellas remembranzas.
Elijo no salir del ponzoñoso estado
que rebalsa mi pecho con humores amargos.
Un cuento que acaba, que nos gustó leer,
siempre apetecemos el retornar a él,
el pasado, empero, muere a cada instante
y el presente es un tálamo vacante.
Mas siempre dispuesta a compartir el vacío
yace una querida bien junto al individuo
y se me acurruca con amor infinito,
perpetua añoranza y opacos vestidos.
¡Oh querida, bien amada melancolía!
Abril de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
jueves, 9 de diciembre de 2010
Contemplativo
Descomunal, bella en apariencia
Es la perenne vasija del alma.
Duro no le es recibir con calma
Del cosmos las lúcidas sapiencias.
Siento la voz ingresar por mis ojos
Del espacio en momentos remisos,
En mi cabeza, al mundo de hinojos,
Percibo uno tras otro prodigio.
Es vientre materno aquella maceta
Y es la planta una nueva vida;
Una columnata distribuida
Es tela plegada cuando sujeta.
Y el brillo del sol sobre la misma
Matices toma de caleidoscopios.
Se que de mis ojos no es sofisma
Presenciar tan irreales acopios.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
Es la perenne vasija del alma.
Duro no le es recibir con calma
Del cosmos las lúcidas sapiencias.
Siento la voz ingresar por mis ojos
Del espacio en momentos remisos,
En mi cabeza, al mundo de hinojos,
Percibo uno tras otro prodigio.
Es vientre materno aquella maceta
Y es la planta una nueva vida;
Una columnata distribuida
Es tela plegada cuando sujeta.
Y el brillo del sol sobre la misma
Matices toma de caleidoscopios.
Se que de mis ojos no es sofisma
Presenciar tan irreales acopios.
Marzo de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
lunes, 29 de noviembre de 2010
Nacimiento
Un barrunto azul entreveo apenas
sobre párpados recién develados,
que por siglos estuvieron cerrados
a todas las alegrías y penas.
Del goce de ver comunes escenas
tras de muchos eones enlutados,
con labor abrí los ojos privados
de luz y otras cosas a mí ajenas.
¿Y que vi? Pues una luna luctuosa
sobre un firmamento sin candiles
alumbrando pérfida y odiosa
parajes vastos de rocas seniles,
ya que así es la vida: ¡furiosa,
solitaria, una más entre miles!
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
sobre párpados recién develados,
que por siglos estuvieron cerrados
a todas las alegrías y penas.
Del goce de ver comunes escenas
tras de muchos eones enlutados,
con labor abrí los ojos privados
de luz y otras cosas a mí ajenas.
¿Y que vi? Pues una luna luctuosa
sobre un firmamento sin candiles
alumbrando pérfida y odiosa
parajes vastos de rocas seniles,
ya que así es la vida: ¡furiosa,
solitaria, una más entre miles!
Febrero de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Remembranzas de Pasión Perdida
¡Oh! - Fuiste un sueño alguna vez
hace años atrás en el tiempo.
Distinto no es a mi alma
que durmiendo me quites la calma.
Sueltas las riendas a mi furor
como si ideal tú no fueras;
lo real, si así es el ardor,
no me place si tú no me esperas.
¡Ay! - Sueño que a mí tú retornas
y haces arder en mí las ascuas,
mas otros labios te dan el beso,
triste mil veces es el poseso.
¡Pérfida! Se hizo a tu gusto
lo que de un principio quisiste,
Y si a tí fue aquello lo justo,
sin duda otra cosa sentiste.
¿Mas quien puede saber con certeza
de qué material está hecha Ella?
Lo que la Mujer piensa o siente
es un impulso, una corriente.
Dejaste al final en mi pecho
un cierto sabor resignado,
mas no deja de lado su acecho,
al despertar, tu espectro agraciado.
En vigilia, a cierta manera,
me curo del todo mis pesares;
a somnolienta herida o daño
es como el correr de los años.
Queda sólo huella de alegría,
borrosa imagen, pero de ensueño -
¡si todo gusto es fantasía
Y todo amor es sólo un sueño!
Agosto de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
hace años atrás en el tiempo.
Distinto no es a mi alma
que durmiendo me quites la calma.
Sueltas las riendas a mi furor
como si ideal tú no fueras;
lo real, si así es el ardor,
no me place si tú no me esperas.
¡Ay! - Sueño que a mí tú retornas
y haces arder en mí las ascuas,
mas otros labios te dan el beso,
triste mil veces es el poseso.
¡Pérfida! Se hizo a tu gusto
lo que de un principio quisiste,
Y si a tí fue aquello lo justo,
sin duda otra cosa sentiste.
¿Mas quien puede saber con certeza
de qué material está hecha Ella?
Lo que la Mujer piensa o siente
es un impulso, una corriente.
Dejaste al final en mi pecho
un cierto sabor resignado,
mas no deja de lado su acecho,
al despertar, tu espectro agraciado.
En vigilia, a cierta manera,
me curo del todo mis pesares;
a somnolienta herida o daño
es como el correr de los años.
Queda sólo huella de alegría,
borrosa imagen, pero de ensueño -
¡si todo gusto es fantasía
Y todo amor es sólo un sueño!
Agosto de 2010
© Wilhelmus Blaranzita
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